La mandanga buena de esta quincena (entra, Señora)
Published 19 days ago • 3 min read
Querida Señora con WiFi,
Esta es la newsletter quincenal para las que están a tope con la vida adulta pero por dentro se les pega "...hoy tengo a unaaaa mañana a otraaaa, ueh, pero no hay bo'a". Sin pedirlo ni quererlo. Hoy te traigo tres píldoras para aprender, entretenerte un poco y sentir cosicas. Y que se te borre esa canción de la cabeza ya de una vez.
It's China, baby
Contrastes brutales, escenas cotidianas que parecen ciencia ficción y momentos tan estéticamente locos que no sabes si estás viendo un trailer de una peli sobre un futuro distópico, una de Wong Kar-wai o que has despertado de un sueño raro porque te dormiste con el móvil en la cara y TikTok te hizo de guionista. Resulta que China tiene 24 ciudades por encima de los 5 millones de habitantes, y de la mayoría no has oído hablar en la vida ( ¿o sí? a ver: Chengdu, Hangzhou, Dongguan, Foshan o Jinan, por ejemplo). Si hace años era en Japón donde nos parecía estar visitando otro planeta, ahora China es el lugar de donde vienen cosas curiosas o tecnología que está por llegar. Super interesante este artículo sobre Chongqing, "El laberinto futurista de 32 millones de habitantes que fascina a los turistas" y si te quedas con ganas de scrollear y sorprenderte con más fotos, esta cuenta de Instagram.
Sección Good mandanga: dos lecturas que te agarran por dentro
Hace unas semanas mi amiga Alicia me dejó un cómic que, a su vez, le había recomendado su amiga Amor, que también está suscrita a esta newsletter (sí, esto ya parece un circuito secreto de Señoras pasándonos recetas de conocimientos arcanos y yo estoy feliz de que exista este hilo invisible donde nos vamos diciendo: “toma, lee esto, que te va gustar”).
El cuerpo de Cristo es una novela gráfica que no solo me gustó: me estremeció. De esas que, de vez en cuando, te obligan a parar para digerir lo que estás viendo y leyendo. La calidad artística es… no sé ni cómo decirlo sin ponerme intensita: cada página es una obra de arte, hecha con dibujo y bordado, y lo que podría quedarse en “bonito” se vuelve directamente brutal. Cada escena está tratada con un estilo que te agarra por dentro.
Cuenta la historia de Vera, una niña en la Galicia ochentera que convive con la enfermedad mental de su madre. Y lo cuenta sin morbo, sin maquillaje, sin “mira qué drama”. De verdad te digo: no puedo recomendártelo más. Es ARTE con mayúsculas. La autora, Bea Lema, se ha llevado ya una decena de premios, y bien merecidos, por elevar las novelas gráficas a este nivel.
Y, además, leerla me devolvió mucho a la novela Antes del huracán, de Kiko Amat (que cada libro que escribe se supera): otra maravilla sobre infancia, padres, años 80, salud mental, extrarradio de Barcelona… y esa capacidad de clavarte una época y un lugar sin caer en sentimentalismos baratos.
Las dos tienen algo que te toca especialmente si creciste entonces: por edad, por memoria, por ese “yo he vivido algo de esto”. Y porque, al final, hay una cosa que no cambia: cómo los padres dejan una impronta indeleble en los hijos. Y eso, cuando está bien contado, fascina, engancha y se queda contigo.
No tienes excusas para aprender eso que te iría bien (y lo sabes)
Si tu obstáculo para progresar en el trabajo es que no sabes de XYZ, puedes aprenderlo, y lo sabes.
Estas dos plataformas, Coursera y Khan Academy, llevan años poniendo cursos de universidades top y profesores brillantes a un click de distancia, gratis o casi. Nacieron como esas cositas de internet que tanto me gustan: Khan Academy cuando la prima de Sal Khan le pidió ayuda con las mates, y este, muy eficiente, pensó: “te lo grabo en vídeo y así no me lo haces repetir 14 veces, pesá que eres”. Acabó montando esta ONG y enseñando gratis mates, ciencias o programación a medio planeta, con la idea de que aprender no tiene que ser un lujo, sino estar al alcance de todos.
Coursera la fundaron dos profes de Stanford para llevar cursos universitarios online a escala masiva. Reúne universidades y empresas top, con cursos, certificados y programas profesionales (hay contenido gratis y también de pago). Rollo "Campus en casa… y si quieres el diploma, pasas por caja" pero con nivelazo, que hay titulaciones de universidades AAA del mundo. Ojoooo mejor que un posgrado en Harvard Aravaca, guiño guiño.
Cursos de finanzas, IA, datos, estadística, economía, computación, “cómo no romperte por dentro cuando oyes la palabra Power BI”... te pueden ayudar a hacerte un upgrade profesional sin tener que recurrir a un coach que te llame campeona cada tres frases. Para reciclarte sin drama, amiga.
Y hasta aquí, Señora. Si hoy has sentido que has conocido algo nuevo, esto ya ha valido la pena.