Que nos gusta una dinastía corrupta: De Mango a Succession
Seguro que estás siguiendo las noticias: el truculento caso de la familia fundadora de Mango, empujoncito montaña abajo mediante, está a puntito de caramelo para convertirse en una miniserie de televisión. El posible asesinato del dueño a manos de su propio hijo por el control del imperio nos demuestra una gran verdad: tener mucho dinero no te hace inmune a las moviditas familiares, solo hace que tus dramas salgan en el telediario con música de suspense.
Ver este despliegue de puñaladas traperas corporativas me ha recordado por qué "Succession" es, sin discusión, una de mis tres series favoritas de todos los tiempos. Si no la has visto, no sé a qué esperas. Es el retrato perfecto de cómo el poder y la falta de un abrazo a tiempo pueden convertir a unos hermanos en hienas con trajes a medida. Y tiene unos diálogos que más quisiera yo tener esa lengua rápida y afilada. La verdad... nos encanta ver a los ultraricos llorar y destrozarse entre ellos, como personitas humanas pero con cosas más caras, y estos además lo hacen con gracia.
Por cierto hablando de lloriqueo, después de mi rajada vital sobre la transición de mochila de madre a bolso en la anterior entrega de Señoras, mi amiga Carol se ha apiadado de mi y me ha regalado un bolso capazo hecho por ella que es monísimo y además cabe de todo. Acaba de abrir su tienda online donde vende sus creaciones, bolsos, neceseres a juego, colchas patchwork super boho... todo piezas únicas, donde tú eliges las telas y materiales, y te lo personaliza como tú quieras. Gracias, preciosa!!
Para mentes inquietas: Inoxidables
Para desintoxicarnos de tanta miseria moral y avaricia, te traigo un soplo de aire fresco y cultura de la buena. He descubierto una newsletter de esas que da gusto abrir porque nunca sabes con qué curiosidad te va a sorprender. Se llama Inoxidables.
Habla de cosas fascinantes de historia y economía, rarezas que se le escapan al algoritmo de TikTok: por ejemplo, cómo Enrique VIII mandó envilecer el metal de las monedas para sacar ganancia, el origen minero de Levi's, o el desarrollo de la filosofía McDonalds. Es una lectura impecable, entretenida y totalmente interesante.
Échale un ojo y suscríbete, que vale cada línea: Inoxidables
El juego de las subastas (O "El Precio Justo" para nostálgicas)
A ver, Señora, si eres lo suficientemente vintage como yo, te acordarás de Joaquín Prat y su "¡A jugaaar!". Hoy vamos a hacer un simulacro de subasta millonaria para ver cómo vas de ojo clínico. ¿Cuánto crees que pagarían los coleccionistas por estas tres cosas?
- Una carta firmada por Martin Luther King: Historia pura de los derechos civiles. Una pieza de museo por la que los millonarios americanos se pegan de tortas.
- Unas cartas Pokémon de primera edición: Sí, Señora. Esos trozos de cartón brillante que tu hijo dejaba tirados por el suelo y que tú estuviste a punto de tirar a la basura hoy valen más que tu coche.
- Una Barbie del Ártico de 1981 sin abrir: (leer con voz de presentador de los 80): Presentamos la Mattel Dolls of the World Arctic Eskimo Barbie. Completamente precintada en su caja original de los años 80. Una joya kitsch digna de estar sobre la tele del salón de Mario Vaquerizo y Alaska.
Aquí tienes el enlace a Invaluable, que sigue los precios de casas de subastas de todo el mundo, por si quieres cotillear y jugar a adivinar el precio de las cosas más random: un rosario de Elvis, un colmillo de megalodón...
Y ojo que hay sorpresas: las figuritas de Lladró que tiene tu madre sobre un mantelito de crochet en la estantería del pueblo puede tener algún valor (estético no será, jaa).
Y tú, ¿cuál es el objeto más absurdo o valioso que guardas 'por si acaso' en el trastero?
Con cariño y radar fino:
— La Señora con WiFi,
Presidenta del club de fans del Antialgoritmo Ilustrado