El Señoras de hoy viene cargado con una combinación de nostalgia, desarrollo personal a nuestra manera y una dosis de historia que te hará pensar que tu familia política, después de todo, no está tan mal.
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Perderse en el mapa
Empecemos por un placer de Señora de toda la vida: los mapas al principio de los libros. ¿Hay algo más reconfortante que abrir una novela y encontrarte un plano ilustrado con sus montañitas, sus brújulas y sus caminitos dibujados? Detenerte a mirar por dónde va a viajar el protagonista antes de empezar a leer es pura magia. O ver una peli, y poder tener un mapa donde ver el recorrido de los protagonistas, por ejemplo, si has visto La Odisea de Nolan este verano. Bueno, pues resulta que existe una maravilla web llamada Reading Maps donde han recopilado y digitalizado los mapas de multitud de libros y películas, y puedes navegar por las idas y venidas de Ulises por el Mediterráneo para no perderte entre sirenas y cíclopes, o seguir las rutas seguidas en Moby Dick, Drácula, el On the Road de Kerouak, Diarios de Motocicleta, La Reina de África, La Caza del Octubre Rojo, Hamlet...como ves, variadísimo. Ideal para mentes viajeras que este verano se han quedado en el sofá con el aire acondicionado puesto.
La auditoría vital que necesitas
El mundo corporativo nos ha enseñado una herramienta que, bien aplicada, es una fantasía: el DAFO personal trimestral. Es una auditoría de Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas, vamos, de clase de primero de marketing. Pero no para una marca o producto, ¡sino para tu propia existencia!
En lugar de escribirlo a mano (oye, que la que quiera... pero yo a estas alturas tengo una letruja que no entiendo ni yo, y en cambio mis tecleos por minuto son nivel Fernando Alonso), la clave está en llevarlo a una hoja de Excel rápida y cómoda. Cada tres meses te sientas a hacer un "estado del gobierno" de tu vida analizando distintas áreas: la laboral, la social, la familiar etc.
Hacer este chequeo cada noventa días va genial: ves avances reales, identificas patrones (como darte cuenta de que tu mayor "Amenaza" en todos los trimestres sigue siendo que te gusta darle demasiadas vueltas a las cosas sobre las que no tienes control), celebras logros, recuerdas momentos increíbles y te marcas metas realistas para el siguiente bloque sin ponerte utópica.
Top dictadores locos: Cuando el ego se va completamente de madre
Y hablando de personas que necesitaban urgentemente un DAFO personal para evaluar sus "Debilidades"... hablemos de tiranos con la azotea regulera.
Que los dictadores son unos crueles desalmados no es ningún secreto, pero hay una categoría especial de déspotas modernos cuyas chifladuras rozan la comedia absurda (si no fuera porque gobernaron países enteros). Aquí os dejo un mini resumen con los detalles más firulai de varios de estos personajes, los detalles son para no dar crédito:
Francisco Macías Nguema (Guinea Ecuatorial): Prohibió la palabra "intelectual", cerró escuelas, cambió el lema del país a "No hay otro Dios que Macías Nguema" y cerró la central eléctrica diciendo que la mantendría funcionando con sus poderes mágicos de hechicero (obviamente, la capital se quedó a oscuras). Además, le gustaba cenar con amigos imaginarios.
Saparmurat Niyazov (Turkmenistán): Prohibió las barbas, el maquillaje en televisión y hacer playback (WTF!?). Escribió un libro de culto que todos tenían que memorizar (incluso para sacarse el carné de conducir), renombró el mes de enero con su propio apodo y rebautizó el pan con el nombre de su madre. Ah, y anunció la construcción de un palacio de hielo en mitad del desierto (que se quedó en proyecto, por lo que sea)
François Duvalier "Papa Doc" (Haití): Decía ser la encarnación del espíritu vudú de la muerte. Tras sufrir un ataque, le contaron que su rival se había transformado en un perro negro para escapar, así que mandó ejecutar a todos los perros negros del país.
Idi Amin (Uganda): Se autoproclamó "Rey de Escocia", "Señor de todas las bestias de la tierra y peces del mar" y se ponía tantas medallas que necesitaba chaquetas reforzadas. Cuando una mujer oriental rechazó su propuesta de matrimonio, su respuesta madura fue expulsar a toda la población asiática del país. Impuso en el país un estado de terror feroz donde los disidentes no acababan en la cárcel: acababan como menú del día para sus cocodrilos (o, según leyendas oscurísimas de la época, en su propia barbacoa).
Ponme 4 kilos y medio de medallas, cari.
Rafael Trujillo (República Dominicana): Llegó al poder en unas elecciones tan amañadas que sacó más votos que votantes registrados. Nombró coronel a su hijo de tres años. En cada matrícula del país debía poner "Viva Trujillo" y en las iglesias, parques, fachadas de edificios públicos, y hogares particulares, una placa con: "Dios en el cielo, Trujillo en la tierra". Todo humildad, Rafa.
Enver Hoxha (Albania): Prohibió las televisiones en color, las máquinas de escribir (solo los escritores oficialmente autorizados por el partido único podían poseer una, la cual debía estar registrada ante el gobierno con una muestra de su tipografía para poder rastrear el origen de cualquier documento) y... las barbas (otro con esta manía). Y como se obsesionó con la posibilidad de una invasión simultánea de la OTAN y de la Unión Soviética, sembró literalmente las playas, montañas, cementerios y calles del país con casi 200.000 búnkeres para un país de solo 3 millones de habitantes (hoy reconvertidos en cafeterías, almacenes, minimuseos, hostales...). Spoiler: la invasión nunca vino.
Cuando a alguien con demasiado poder se le cruzan los cables, la realidad supera a la ficción.
En fin, querida. Ya lo ves:
O te pierdes en el mapa de una novela para huir del calor, o analizas tus "Amenazas" del trimestre en un Excel bien estructurado, o te consuelas pensando que, al menos, en tu casa nadie ha prohibido el playback ni ha renombrado el pan con el nombre de tu suegra.
Nos leemos en quince días,
— La Señora con WiFi, Presidenta de El Club del Radar Fino