Hoy te traigo una entrega que demuestra que el mundo está muy loco, pero que siempre hay una rendija por donde entra la luz. Prepárate, porque hoy vamos de la distopía estatal al Japón más delicado, terminando con un consejo para ahorrarte unos dineritos.
Tiempo de lectura: 3 minutos
¿Tinder organizado por el Estado? (Cuidado con lo que deseas)
Imagínate la escena, Señora: quieres encontrar el amor (o un apañito para el viernes), pero para hacer match tienes que pedir cita previa en la Sede Electrónica, usar el certificado digital y esperar a que un funcionario te valide el perfil. "Señora, le falta el anexo III de 'Intenciones Románticas' firmado por duplicado". Y cuando, tras una hora, has subido todos los datos requeridos... se cuelga el servidor. Igualito que cuando intentabas gestionarle el papeleo de la jubilación a tu padre, una pesadilla burocrática online. Esa es la distopía que se le ocurrió a Jaime Obregón y así la ha narrado en este hilo de Twitter que no tiene desperdicio:
Lo que empezó como una coña marinera resulta que... ¡chorprecha! En Japón se lo han tomado en serio. Como allí no nace ni un tamagotchi, el gobierno ha lanzado su propia app de citas para fomentar la natalidad. Eso sí, nada de cachondeo: la app exige medidas estrictas, como presentar documentos que acrediten la soltería e intención de casarse. Los usuarios deberán registrar datos personales, incluyendo ingresos, estatura y nivel educativo, que serán verificados para ofrecer una alternativa segura a las apps de citas convencionales. Se acabó ir poniendo que mides 1,70 y la foto de tu graduación, lo sientooo.
Postales de un Japón que ya no existe
Para compensar el susto del Tinder burocrático, te traigo un poquito de bálsamo para los ojos. He encontrado una colección de la Biblioteca Pública de Nueva York que es canela en rama.
Son postales de un Japón que acababa de abrirse a Occidente. Fotos coloreadas a mano, escenas cotidianas, kimonos y una paz que ya quisiéramos nosotras un lunes a las ocho de la mañana. Es el contraste perfecto al neón y la tecnología de las fotos que hoy en día se trae todo pichichi (que ya hay avión directo con Iberia, que síii, que lo sabemos, que esas fotos de tu Insta las he visto iguales ya 30 veces porque las ha hecho media oficina también). Un mundo donde todo parecía ir más despacio y las fotos no se hacían para el feed, pero lograban que alguien al otro lado del mundo suspirara.
Echa un ojo aquí y viaja un ratito sin moverte del sofá:
A ver, Señora, que nos han vendido que para arreglar un coche hace falta ser un paisano con mono lleno de grasa y muy mal humor. Pues llega esta muchacha china, que es la mecánica más improbable del mundo (va ideal, es super salá y parece que te va a mostrar un tutorial de skincare), y resulta que te desmonta el motor en un abrir y cerrar de ojos.
Se llama Chequan Xiaoqiao y sus vídeos en Instagram son adictivos. No solo por ver cómo domina la llave inglesa, sino por la lección que nos da: el conocimiento no tiene género ni uniforme.
Consejo Pro de Señora: Mira sus vídeos, aprende cuatro trucos para que no te timen en el taller y lo que te ahorres lo metes directamente en tu fondito indexado. Que el interés compuesto no se va a generar solo mientras tú miras desde la barrera cómo le cambian el aceite al coche. Síguela aquí para que no te den gato por liebre:
Si hoy cierras este correo y te he entretenido un poquito o te he mostrado algo útil, ya podemos dormir tranquilas.
Con cariño y sin espacio en la nube para tonterías, — La Señora con WiFi, presidenta de la Sociedad de la Curiosidad con Criterio.