La auténtica Señora que se coló en el Tíbet
Antes de que viajar sola fuera un hashtag para postear fotos chupis en Instagram, Alexandra David-Néel se cruzó medio mundo sin compañía, aprendió sánscrito y técnicas ancestrales de meditación, se ordenó monja budista y logró entrar en el Tíbet cuando estaba prohibido a los extranjeros. En 1912. A pie. Disfrazada de peregrino mendigante. Con frío extremo. Sin compartirlo en stories.
Tenía 43 años cuando decidió que la vida cómoda no era suficiente y se lanzó la aventura intelectual y física que siempre había querido. Escritora, filósofa, exploradora y cero victimismo. Vivió más de 100 años, probablemente porque el aburrimiento no le pilló nunca.
Lectura obligatoria para esos días en los que te preguntas si “ya es tarde para…”: su libro "Mi viaje a Lhasa".
Ciencia sin condescendencia
Aquí va una recomendación de oro para tu bandeja de entrada: la newsletter Te lo dice una científica.
Detrás están Arce Domingo (matemática y doctora en bioestadística) e Irene Martínez-Morata (médica y doctora en epidemiología ambiental), dos científicas que trabajan en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Columbia, en Nueva York. O sea: saben de lo que hablan.
Su newsletter se lee en 5 minutos y te explica cosas superinteresantes sobre la conexión cerebro-intestino, la medicina del futuro, el fin de la calvicie, futuras construcciones en Marte o secretos del Amazonas, entre otras. Todo claro, riguroso y entretenido. Si te gusta aprender sobre estos temas, esta también es tu newsletter.
Campeonato mundial de hacer la cama
(sí, existe, y tu madre tiene algo que aprender)
Resulta que esto existe. Con jueces que miden quién deja mejor las sábanas. El drama doméstico elevado a deporte internacional. Y ojo, miren que flow, qué épica, qué falta de arrugas. Después de ver esto... seguirás diciendo el “ya la hago luego” que dices cada mañana, pero oye, tendrás un conocimiento más.
Y hasta aquí la combinación quincenal de cosas útiles e inútiles pero entretenidas.
Besicos,
la Señora que siempre está ready, como Chanel (la de Eurovisión, digo).