Sobreviviste a Tuenti. La IA no te va a derrotar.


Querida Señora con WiFi,

Hay una cosa que me fascina de las modas, y es que nunca avisan de cuándo se van. Un día parece que si no estás en Clubhouse eres una analfabeta digital destinada a cultivar patatas en un descampado, y seis meses después ni sus fundadores se acordaban ya de su contraseña.

Un día todo el mundo habla de NFTs. Después, de Bluesky, y al otro día lo imperdible es Threads. Luego no sé qué aplicación para organizar tareas. Y una ya no sabe si tiene que aprender inteligencia artificial o volver a abrirse un Fotolog. Por eso me gusta recordar que las modas son una brújula bastante mala. Porque a veces convierten en imprescindibles cosas que desaparecen en un trimestre y, otras veces, ignoran durante décadas cosas que terminan siendo eternas.

Como Bach.

Pero antes de llegar a Bach, vamos a hablar de otro asunto que tiene a media generación X alternando entre el entusiasmo y el ataque de ansiedad.

Tiempo de lectura: 5 minutos


Señora, la IA no es para programadores. Es para ti.

Hay una frase que escucho mucho últimamente: "Es que yo ya soy mayor para ponerme ahora con la inteligencia artificial." Y siempre pienso lo mismo: Amiga, tú sobreviviste al fax, a Windows 95, al Messenger, a Tuenti, a Facebook, a tener que explicarles a tus padres qué era Internet, a tener que explicarles a tus hijos, sobrinos o menores varios por qué no deben creerse todo lo que ven en Internet...Y ahora resulta que lo que te va a derrotar es un chatbot, venga yaaa. Además, está la creencia de que la IA es una herramienta para chavales de veinte años que desayunan proteína en polvo y dicen cosas como "stack tecnológico" sin sentir vergüenza. Pues no. Porque la inteligencia artificial sabe resumir un documento en diez segundos, pero todavía no sabe detectar que tu jefe acaba de empezar una reunión diciendo "vamos a ser transparentes" y que eso significa exactamente lo contrario, tampoco sabe identificar a la compañera que lleva dos días intentando colocarte un marrón, ni distinguir entre una oportunidad y una pérdida de tiempo envuelta en un PowerPoint con pretty pictures. Tú sí.

Eso se llama experiencia. Y resulta que la combinación de experiencia + IA es muchísimo más valiosa que la IA sola. La buena noticia es que no necesitas aprender programación, ni hacer un máster, ni gastarte 1.500 euros en un curso de IA cuyo profesor tiene menos experiencia laboral que un Furby, tan sólo necesitas aprender a usarla aplicada a tu trabajo.

Por si quieres empezar, aquí tienes recursos gratuitos que tienen bastante buena fama:

Pero mi favorito es otro, abre ChatGPT (o Gemini o Claude) y escribe:

"Soy [tu profesión], tengo [X] años de experiencia y no tengo conocimientos técnicos de IA. Diséñame un plan de X días para volverme funcional en IA aplicada a mi trabajo."

Y ya está, señora!! Porque la mayoría de la gente no necesita hacer veinte cursos, necesita rehacer una tarea real, un presu, un informe, una ppt de 30 slides, una propuesta comercial, lo que sea, y de repente ver que acabas de ahorrarte una hora de trabajo, una hora de vida, señora, que el tiempo es un recurso natural casi ya protegido por la UNESCO y todo. Y oye, esa hora que te ahorras la puedes invertir en lo siguiente:

Paco Roca vuelve a hacerlo

Así que te puedes tumbar a la bartola y ponerte a disfrutar:

Su nuevo cómic, El Viaje, habla de una ruptura sentimental, la de una pareja que lleva muchos años junta. No es una ruptura cinematográfica donde alguien sale corriendo bajo la lluvia mientras suena una canción triste y los espectadores lloran con dignidad, no. Es de las otras, de las reales, de las de las parejas que se rompen poco a poco, de las conversaciones que se dejan para mañana, de los silencios que van ocupando espacio, con la sensación de que algo importante se ha ido moviendo de sitio y nadie sabe exactamente cuándo ocurrió.

Me gusta mucho Paco Roca porque consigue una cosa dificilísima: hablar de experiencias muy concretas y hacer que parezcan universales. Y hacerlo desde el lenguaje de la viñeta, con los silencios, con los espacios... es un maestro en lo que hace. Si no has leído nada suyo, te lo recomiendo muchísimo. Y si ya has leído Arrugas, La casa o Los surcos del azar, probablemente ya sabes que este hombre nunca falla.

Lo de Bach

Y aquí volvemos al principio. Porque hoy Bach parece una de esas cosas que han existido siempre. Es “el padre de la música” para el culturetismo … pero ¿sabías que en vida le conocían en su provincia y poco más? ¿cómo te quedas, amiga?

No fue su vida la de un rockstar como Mozart, no no, su fama entonces estuvo limitada principalmente a su círculo local y a su reputación como virtuoso organista. ¿Cómo puede ser que hoy lo conozca hasta tu cuñado… y hubo un tiempo en que no? Pues porque el gusto cambió. Tras la muerte de Bach (1750), el mundo musical empezó a virar hacia un estilo más ligero, menos académico y complejo… en defitiva, que se pasó de moda.

Y entonces, casi 80 años después, plot twist: Mendelssohn dirige una interpretación de la Pasión según San Mateo y aquello actúa como botón de “ON”: el público redescubre a Bach y empieza su revival. A partir de ahí, se publica, se programa, se estudia (si fuera hoy se harían camisetas, tote bags, chapas…) y Bach pasa de ser “esto lo conocen cuatro frikis” a “patrimonio de la humanidad”. Y así, el bueno de JS se unió a la lista de gente que hoy es culturilla general y un básico del Trivial, pero que tuvo su fase de olvido hasta que alguien los rescató décadas (o siglos) después (en ese grupo están también Vermeer, William Blake o Herman Melville, por ejemplo).

La moda viene y va, y a veces por el camino se cometen injusticias (otras veces NO es injusticia, filtro de Instagram de perrito sacando la lengua)

Lo pienso muchas veces porque vivimos obsesionados con la relevancia inmediata, con unirse a lo que marca el algoritmo, con la tendencia, con estar donde está todo el mundo. Y luego recuerdas que Clubhouse fue imprescindible durante seis semanas, mientras Bach estuvo olvidado casi un siglo.

Y hasta aquí, Señora.

Me despido porque voy a pedirle a la inteligencia artificial que me ayude a organizar la semana, releer un cómic que probablemente me deje mirando al infinito durante media hora y ponerme Bach de fondo para sentirme una persona culta mientras doblo camisetas.

Con cariño,
La Señora con WiFi,
Cero Algoritmo, 100% Señora

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